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lunes, 1 de septiembre de 2014

Sentimientos de princesas

El espejo de la princesa recoge los actos de ternura, los sentimientos escondidos, la escritura secreta que se va hilando en la relación de amor y desamor entre madre e hija, esa eterna princesa que prevalece a través de los tiempos, en una mirada compasiva hacia la niña que siempre fue y que hoy no logra encontrar. Esa obsesiva búsqueda de la vida en los lugares de la madre invade los hábitos, los recuerdos, sueños, dudas y temores de la princesa que somos. 

Este libro es un intento de atrapar el tiempo de cada una de ellas, madre e hija y rescatarlo del reflejo infinito de los espejos que va trenzando, como suave caricia, la travesía por la vida. A través de los relatos, las autoras tejen el legado de abuela a madre y de madre a hija, ese hacer entrega que nos prepara para la muerte. Mientras, la princesa ilusionada va dejando sus huellas en el camino de la vida, sin pensar que antes hubo otra mujer que dejó las suyas, y otra y otra. 

Natividad Navalón 2014.

jueves, 17 de julio de 2014

Publicamos La princesa

Cada vez está más próximo el #proyectoprincesa. Como ya os hemos ido anunciando, el libro de La princesa verá la luz muy pronto en formato papel.

Estamos trabajando codo con codo con la editorial para que nuestro proyecto se convierta en una realidad. ¡Esperamos que os guste!

http://editorialcirculorojo.com/

martes, 17 de junio de 2014

La música de La princesa

Y otra buena noticia para completar el #proyectoprincesa: ¡estamos componiendo la música!

De momento, estamos trabajando sobre varios bocetos que se convertirán en el hilo musical de La Princesa. Una especie de banda sonora de estos pequeños cuentos que ya cuentan con imagen y, esperemos que muy pronto, con sonido.


Estad pendientes porque subiremos al blog las primeras grabaciones en cuanto nos sea posible.

miércoles, 14 de mayo de 2014

La princesa ilustrada

Después de un largo parón, retomamos el blog para contaros una gran noticia: ¡tenemos ilustraciones para La princesa! 



Mientras trabajamos en el #proyectoprincesa, donde veréis publicados en papel los cuentos de La princesa, queremos adelantaros algunas de las ilustraciones que acompañarán al texto cuando el libro salga a la luz.

¡Esperamos que os gusten!


domingo, 30 de marzo de 2014

La princesa XXXVIII: Tu vientre


El caminar se hace más y  más seguro mientras crece la semilla del amor. Un hermoso día… 

La princesa ha crecido entre mis brazos, entre mis llantos, con mis susurros, entre mis labios y con mis palabras. Mi princesa ya  es mayor  y entre su vientre nace un pequeño ser, que yo adoro antes de conocerlo. Cuídalo antes de que nazca y después hasta que se marche. Ese es el tiempo de una madre, un amor infinito y un tiempo limitado. Ése es mi tiempo, el que ha he hecho crecer en tus entrañas otro amor que también para ti, será infinito. 

Quisiera ponerte frente a frente, y acercarme a ti para sentir tu vientre  desnudo,  pleno de deseos y de vida.

Viajaré hasta tu vientre, lo llenaré de besos, pero cuando éste reviente y la niña sea tuya, te dejaré princesa que tú la cuides, la  mimes y comiences tu andadura como madre. Yo he terminado mis relatos, ahora hazlos tuyos, crea tus cuentos con tu pequeña, para que crezca sana, que escuche tus labios de oboe, pero también llenos de palabras. Los sonidos se agolpan en tu cuerpo, cógelos, tócalos y llora con tu niña el nacimiento, como hice yo, que tus lágrimas lleguen a tu pecho, para que  saboree el amor infinito de una madre.

Te deseo lo mejor en ese trance, que no te duerman en su nacimiento, recrea el dolor del parto con el deseo de amar y muéstrame tu pequeña princesita cuando yo llegue.

Adiós  para siempre princesa, que el tiempo sea tuyo.

Te quiere tu madre, que pronto será la abuela.

domingo, 16 de marzo de 2014

La princesa XXXVII: Latidos



Las princesas son princesas hasta que dejan de serlo. Entonces descubren que su reinado no ha hecho más que empezar, que sus coronas no pesan, sus extravagancias no importan, sus caprichos no le pertenecen y sus sueños comienzan a mirar mucho más allá. Las princesas son princesas hasta que dejan de pensar en sí mismas.

He esperado el momento, mamá, para poder decírtelo, he querido asegurarme de hacerte llegar yo misma esta increíble noticia; pero veo que tus dotes de bruja viajan tan rápido y tan lejos que, intuyo, has vuelto a descubrirme. Pero ahora sí, puedo confirmarte que estoy embarazada.


Crece dentro de mí una niña, una pequeña cosita cuyo corazón late tan rápido que no consigue más que asustarme. Se cría en mi vientre una niña que, día a día, agranda mi piel, aumenta mi cuerpo y me invita a pensar que ya no soy una: somos dos. La princesa va a ser madre, aunque no termine de creerlo del todo.

Esto quiere decir, mamá, que vas a ser abuela.

domingo, 23 de febrero de 2014

La princesa XXXVI: El silencio de la Gran Manzana


¿Cómo Nueva York puede darte ese silencio?  Esa paz que tienes,  no es sólo fruto de tu estancia en la gran manzana, creo sentir en tus entrañas algo que me escondes, que esperas a dar un salto seguro, pero  intuyo que hay algo más en tu corazón.  Los rascacielos  te han hecho mirar hacia arriba y desde esa altura has mirado dentro de  ti y te encuentras tranquila y contenta. Pero hay  algo vivo,  que probablemente  aún no lo sepas y tu madre, como en otras ocasiones, se anticipa a tu destino.
 
Un lugar donde crecer, una nueva vida que te va traer muchas satisfacciones, tu reinado comienza a ser tuyo y yo quedaré escondida para seguir sorprendiéndote.


 
Como aquellos globos suspendidos en el cielo, quiero dejarte vivir, sin ataduras, sin el peso del reinado que dejas y así poder tirar de los hilos siempre que lo desees, pero el aire es tuyo, sólo te abrazaré cuando tú lo desees.

domingo, 2 de febrero de 2014

La princesa XXXV: Sin miedo a jugar

Descanso en una terraza de la gran ciudad, saboreo un café riquísimo con olor a canela que me recuerda a las tardes de frío que pasábamos en casa, frente a la lumbre, los días de Navidad. Me relajo y pienso cuán lejos queda ahora mi vida, mis recuerdos, mi gente. Cierro los ojos y evoco el olor a leña quemada, aromas a lavanda en tus armarios y rosas recién cortadas en tus jarrones. Abro los oídos y escucho el silencio, el cantar de algún grillo a lo lejos, pero sobre todo el silencio.


Por fin Nueva York me deja tiempo para pararme a respirar.
Y afloran los recuerdos de mi infancia, que con tanto mimo guardo entre las telas de mi niñez. Resurgen los sabores, los sonidos, los olores que tan difícil se me hacen encontrar aquí, y a los que intento, incansablemente, buscarles cara entre las caras de la gente que pasea anónima, indiferente, por las aceras.

lunes, 13 de enero de 2014

La princesa XXXIV: Me acelero


Yo también me acelero.  Aquí con la distancia tan grande y ese charco que dicen que nos separa, no siento tal distancia, te encuentro tan cerca que me imagino corriendo con los ojos cerrados por esa ciudad llena de puertas y ventanas, corro leyendo tu carta como si yo misma estuviera allí. Te fuiste con tu músico de concierto en concierto y allí tuviste que saltar el charco, como el juego de la oca, de puente a puente. Pero este viaje, como tantos otros son circulares, llegas a la meta y debes comenzar otra vez.

Siento que va a ser una ciudad bella para ti y no dudes que encontrarás un hueco en esa inmensidad. Probablemente no construyas ya un palacio y  ¿por qué no?  puedas construir un reino. Esta distancia me  abruma, pero estoy segura que en algún momento iré hacia allí para conocerte en ese nuevo  mundo. Porque este cambio sospecho que va a ser grande. 

miércoles, 11 de diciembre de 2013

La princesa XXXIII: Nueva York


Disculpa mi tardanza, mamá, en escribir esta carta. La mudanza me ha tenido atareada mucho más de lo esperado y, aunque reconozco no haber tenido tiempo para sentarme frente al ordenador, no he dejado ni un momento de pensar en ti. Esto te encantaría.

Nueva York es increíble. Inmenso, fascinante, espectacular, infinito… La ciudad absorbe, engulle y te involucra de tal manera que moldea a su antojo las manillas del reloj. De repente de día, de repente de noche; pero la actividad incesante no da tregua a los recién llegados ansiosos por descubrir. Nueva York se nos presenta tan colmada de estímulos que escasamente nos ha dado tiempo de aterrizar. 



Apenas he deshecho las maletas, las cajas se me amontonan aún con enseres y recuerdos deseosos de encontrar su sitio en el nuevo hogar. Las bolsas de ropas y sábanas, que todavía huelen a Mediterráneo, aún no tienen ubicación entre los enormes armarios de esta casa. Otro día te hablaré de los armarios. Tengo tantas cosas que contarte…

Esta mañana, entre los paquetes,  encontré tu caja. La caja de cartón que me enviaste en mi último cumpleaños. En ella vinieron conmigo los pocos recuerdos de la niñez que pude traer volando, pero que aquí, al otro lado del charco, y aún con la emoción del comienzo, parecen tantos… Enseguida tuve que cerrar la caja para poder también apagar con ella las lágrimas que me inundaron. Discúlpame de nuevo, mamá, que no parezca que quiero apagar los recuerdos. 

sábado, 23 de noviembre de 2013

La princesa XXXII: Agua de lluvia


Adoro mi entretenimiento durante los días de lluvia, éstos parecen siempre más tristes y he encontrado un trabajo que me permite mojarme, salpicarme, empaparme y hasta helarme. Aunque intuía tu marcha, este otoño aún será más triste. Quiero sentir el agua que nos va a separar  y para ello he creado un trabajo entretenido, lento y minucioso.


También es absorbente, puedo realizarlo con gran concentración, pero sobre todo moja mis manos  y mis lágrimas se confunden con el agua. Así puedo llorar a mi antojo y es tal la concentración que tengo al realizar la tarea que quedo ensimismada en la imagen y en el sonido del  agua al caer hacia los recipientes.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

La princesa XXXI: Precipitada


Una nueva decisión precipitada. Mientras escribías la última carta, mamá, tu hija ya pensaba en abandonar el castillo. Mientras tu pluma trazaba en el papel mensajes de despedida, yo decidía definitivamente que había que huir. De nuevo, tu  mensaje me llegaba mucho antes de recibirlo.


Así que ya hace días que decidí hacer las maletas. Ahora ya lo sé. Es hora de abandonar esta tierra de lunas llenas y aromas de azahar, de sabores salados que se palpan en el ambiente, de húmedos inviernos que calan en la piel y calurosos veranos que no consiguen saciar mi sed. Es momento de dejar atrás este castillo, morada de tantos sueños, escenario de tantos cuentos. 

sábado, 26 de octubre de 2013

La princesa XXX: La huida



Hoy te escribo desde los jardines de palacio, escuchando la brisa de la noche. El arce y los abedules resuenan  a mí alrededor, no hay luna, pero el silencio de la noche se rompe con un frío viento que hace cantar a los árboles y aquí, tan cerca de tus abuelos, recuerdo su última historia.

De nuevo una madre recuerda sus inicios de vida conyugal. 


También ellos tuvieron cucarachas en sus primeros aposentos. Cuenta la abuela que, de noche, cuando volvían a casa, una manta de cucarachas cubría el suelo del dormitorio. El miedo y el asco que le producía, la hacía dudar de aquellos inicios. ¿Por qué tenemos cucarachas en nuestros palacios? Es la ciudad que vomita la basura de los transeúntes. En el campo otros animales se alimentan en la tierra. En la ciudad los grifos escupen cucarachas, vienen de los bajos comerciales buscando alimentos de los nuevos inquilinos. Cuando éstos aniquilan los enjambres, buscan otros colonos y así sucesivamente.

lunes, 21 de octubre de 2013

Ilustrando La princesa

¡Por fin tenemos ilustraciones para La princesa! 

Nuestro personaje de cuento cobra vida, por fin, de la mano de la ilustradora Krisoa, quien ha sabido dar forma a la protagonista de nuestra historia con ilustraciones tan sugerentes como ésta. 





domingo, 6 de octubre de 2013

La princesa XXIX: Sin rumbo


Bloqueada. Si tuviera que explicarte en una carta, mamá, cómo me siento, no me haría falta más que una palabra. Bloqueada. 

 Frente a mí se erige un muro tan alto que se pierde con la línea del cielo. Apenas veo el sol tras esta pared que se ha construido portentosamente ante mí y, aunque pienso en tus consejos, no puedo evitar temer por este castillo que se tambalea sobre un suelo de cucarachas. 

martes, 17 de septiembre de 2013

La princesa XXVIII: Yo también quiero


Mañana tengo una cita y como tú, yo también quiero que se realice mi sueño, una fantasía teatral que me invade la cabeza, un cerebro aún lleno de quimeras, enrevesados laberintos sin salidas, con miedos e inseguridades, una idea que ronda, un despertar que me haga feliz. 


 Pero yo también tengo miedo y mis cucarachas han desaparecido y en su lugar aparecen confusas telarañas. Enmarañadas en mi pelo me reconfortan, porque es preferible esta música que el silencio insulso que a veces aparece.

lunes, 9 de septiembre de 2013

La princesa XXVII: La búsqueda



Las cucarachas han vuelto. Han vuelto desde hace tiempo, con la llegada del calor, y siguen atormentando mis sueños como lo hacían antes. Han vuelto dominantes, conquistadoras, rebeldes. Pero no he querido contártelo para no manchar de malos pensamientos las cartas tan dulces que ahora escribimos.

De nada sirven los recuerdos guardados en una caja para esquivar su presencia. De nada sirve la música porque, como en el cuento del flautista, se aferran a las notas y bailan al compás, dueñas y señoras de las habitaciones de mi casa. Las cucas han conquistado el castillo.

miércoles, 21 de agosto de 2013

La princesa XXVI: Madres y princesas

Reír y llorar al unísono como cuando leo tus escritos, ¡me emocionan tanto! Quisiera siempre guardar algún secreto, para que siempre te sorprenda, para que nunca te canses de mis bromas o fantasías, para que dudes si soy o no soy una madre al uso. 

Te llenaré de besos y caricias, todos aquellos abrazos que no te di por querer ser una madre de libro y así fue como en tantas ocasiones el tiempo me brindó una hija secretaria, que ordenaba mis cosas, me las clasificaba y hasta me las reprendía. Pero veo, princesa que tu también quieres salir de ese libro escrito en el que educan a los niños-libros. 

lunes, 5 de agosto de 2013

La princesa XXV: Un poquito de ti



La caja estaba descolorida, ¡y vaya si lo estaba! ¡Tantos años guardando mis juguetes! Totalmente desteñida, sí, pero escondía tantos recuerdos que su ruinoso estado apenas me importó. No pude contener las lágrimas al encontrar bajo las telas una pequeña parte de mí. 


No recordaba que las madres suelen tener esas estúpidas manías de guardarlo todo, hasta lo más innecesario, por los siglos de los siglos, hasta que sus pequeñas princesas se sueltan de su mano y alzan el vuelo lejos de casa. Incluso entonces, las madres siguen guardando los restos de infancia de sus niñas, como si se tratara de simples fotografías plasmadas en papel dispuestas a ser revividas. 


Tengo que reconocer que lo que no sabía es que mi madre, en este caso concreto, estaba siendo “una madre al uso”.