Imaginaba tras su camisa el corazón arrebatado latiendo. Nunca había visto nada semejante, me sorprendía como las venas conocidas en los libros podrían visualizarse de una manera sencilla. Un corazón que no definía su carácter, sino un órgano físico adherido a su carne interna, húmeda y viva.
¿Cómo podría pensar aquella mujer que el
corazón de un amigo al descubierto enseñara sus entrañas?



