jueves, 6 de febrero de 2014

Literatura de SMS

Volverán las naranjas, una novela de Xisela López escrita a partir de mensajes de texto.
No importa tanto el qué si no el cómo, no sorprende el argumento sino la forma de contarlo. Esta publicista, famosa por sus conocidos eslóganes en los anuncios de televisión, acaba de publicar su primera novela escrita a base de mensajes de texto. 

La frase, el mensaje, el ya, el ahora. Nos preguntamos si hay una nueva forma de hacer literatura en estos tiempos donde la velocidad en nuestra forma de vida cada vez nos hace más difícil dedicar largos ratos a leer. ¿Qué nuevos formatos surgirán a partir de ahora?


domingo, 2 de febrero de 2014

La princesa XXXV: Sin miedo a jugar

Descanso en una terraza de la gran ciudad, saboreo un café riquísimo con olor a canela que me recuerda a las tardes de frío que pasábamos en casa, frente a la lumbre, los días de Navidad. Me relajo y pienso cuán lejos queda ahora mi vida, mis recuerdos, mi gente. Cierro los ojos y evoco el olor a leña quemada, aromas a lavanda en tus armarios y rosas recién cortadas en tus jarrones. Abro los oídos y escucho el silencio, el cantar de algún grillo a lo lejos, pero sobre todo el silencio.


Por fin Nueva York me deja tiempo para pararme a respirar.
Y afloran los recuerdos de mi infancia, que con tanto mimo guardo entre las telas de mi niñez. Resurgen los sabores, los sonidos, los olores que tan difícil se me hacen encontrar aquí, y a los que intento, incansablemente, buscarles cara entre las caras de la gente que pasea anónima, indiferente, por las aceras.

domingo, 26 de enero de 2014

Cuerpo 12

Cuerpo 12. Candara. Así fluye mi cabeza. Y aquí en este lugar, una de las cosas que me permiten es escribir y sumar. Sumo cada día los botes de cristal que mi madre cogió del arca. Los sumo, primero los que ella traía en sus manos, unas manos frías y huesudas, que pocas veces acariciaron. Esas manos con artrosis deformadas por la edad. Se le caen los botes y yo los cojo al aire. 


Cuento. Sólo son cinco y muy grandes, hay que buscar más, le digo. Al momento ella acarrea otros cuatro. Al verle imagino tener nueve, sólo me quedan 3 para el cuerpo 12. Pero el tamaño de la letra es más grande que el número de botes, entonces recuerdo que dentro del frigorífico había más, aunque rellenos de mermelada y salsa de tomate. Son 7 los que ya se llenaron el día anterior. Con nueve botes puedo empezar la faena. Pienso también en los que tengo en mi casa, son 14, creo. De esta forma, tendría nueve vacíos, siete en un frigorífico y 14 en el otro. Veintiuno. Si consigo hacer los nueve que tengo vacíos, tendría 29. No es un número muy adecuado para tomar mermelada o salsa de tomate. Debería encontrar otro más y así sería múltiplo de tres, de 5, de 10 y de 15. Mientras, paseo por mi celda que tiene tres metros por 2,5 m. Si consigo pasear con mis pies juntos por la parte larga de la habitación tendría 30 pies, 10 por cada metro de la habitación y 25 pies por la parte más corta. De tal forma que tendría 55 pies. 

lunes, 13 de enero de 2014

La princesa XXXIV: Me acelero


Yo también me acelero.  Aquí con la distancia tan grande y ese charco que dicen que nos separa, no siento tal distancia, te encuentro tan cerca que me imagino corriendo con los ojos cerrados por esa ciudad llena de puertas y ventanas, corro leyendo tu carta como si yo misma estuviera allí. Te fuiste con tu músico de concierto en concierto y allí tuviste que saltar el charco, como el juego de la oca, de puente a puente. Pero este viaje, como tantos otros son circulares, llegas a la meta y debes comenzar otra vez.

Siento que va a ser una ciudad bella para ti y no dudes que encontrarás un hueco en esa inmensidad. Probablemente no construyas ya un palacio y  ¿por qué no?  puedas construir un reino. Esta distancia me  abruma, pero estoy segura que en algún momento iré hacia allí para conocerte en ese nuevo  mundo. Porque este cambio sospecho que va a ser grande. 

La evolución de la lectura :-)


sábado, 21 de diciembre de 2013

Te regalamos un cuento

¿Quieres un cuento personalizado? Estas Navidades, Los cuentos de Eva quiere premiar tu fidelidad. Te invitamos a participar en nuestro concurso de facebook y podrás entrar en el sorteo de un cuento personalizado para ti o para quien tú quieras.

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miércoles, 11 de diciembre de 2013

La princesa XXXIII: Nueva York


Disculpa mi tardanza, mamá, en escribir esta carta. La mudanza me ha tenido atareada mucho más de lo esperado y, aunque reconozco no haber tenido tiempo para sentarme frente al ordenador, no he dejado ni un momento de pensar en ti. Esto te encantaría.

Nueva York es increíble. Inmenso, fascinante, espectacular, infinito… La ciudad absorbe, engulle y te involucra de tal manera que moldea a su antojo las manillas del reloj. De repente de día, de repente de noche; pero la actividad incesante no da tregua a los recién llegados ansiosos por descubrir. Nueva York se nos presenta tan colmada de estímulos que escasamente nos ha dado tiempo de aterrizar. 



Apenas he deshecho las maletas, las cajas se me amontonan aún con enseres y recuerdos deseosos de encontrar su sitio en el nuevo hogar. Las bolsas de ropas y sábanas, que todavía huelen a Mediterráneo, aún no tienen ubicación entre los enormes armarios de esta casa. Otro día te hablaré de los armarios. Tengo tantas cosas que contarte…

Esta mañana, entre los paquetes,  encontré tu caja. La caja de cartón que me enviaste en mi último cumpleaños. En ella vinieron conmigo los pocos recuerdos de la niñez que pude traer volando, pero que aquí, al otro lado del charco, y aún con la emoción del comienzo, parecen tantos… Enseguida tuve que cerrar la caja para poder también apagar con ella las lágrimas que me inundaron. Discúlpame de nuevo, mamá, que no parezca que quiero apagar los recuerdos.