Toca, disfruta y permite que tus labios rompan los sonidos. Deja que tu boca sea libre y que el aire que salga de ella se confunda con el viento. Toca con tus labios, con tus dedos, con tu alma, con todo tu cuerpo hasta confundir los instrumentos, hasta que abarroten tu cabeza y se pierdan. Déjate llevar por el caballero del piano, que sus teclas resuenen en tus oídos hasta lanzar gritos inconexos. Abandona alguna vez ese aire perfeccionista que te envuelve y consiente los sonidos discordantes.
No tienes que tener miedo a tocar, porque tu rango paupérrimo te permite ser libre y no tener la responsabilidad de ser una gran princesa.
El rango de tu familia es transcendental en tu
historia, una casta con renombre, pero
en cierto modo una categoría de pacotilla, que te permitirá en ocasiones un estado placentero, pero otras
te sumirá en la más profunda absurdez. Lee con atención y comprenderás
tu descendencia:
