Recomendaciones posibles y no tan posibles, lecturas diferentes, divertidas, amenas o infumables, para leer en humor y compañía. Aquí va nuestra lista sobre qué leer este verano y por qué:
- Los clásicos que siempre quisiste/debiste leer pero nunca pudiste. Buen momento para echarle valor y atreverse con ese tocho de taitantas páginas que todo el mundo considera una referencia y del que tú sólo conoces la portada. Si no consigues terminarlo, al menos te ayudará a cerrar el ojo y a disfrutar de unas maravillosas siestas
- Los apuntes. La literatura más entretenida de todas, la que más has temido durante el año, también te va a acompañar a la playa. Aunque no les hagas mucho caso a los apuntes de esa asignatura que te tiene machacado, siempre podrás pasearlos para que conozcan mundo
- El dossier de enriquecimiento funcional de mejoras laborales de la oficina, capítulo 1. Si el jefe te ha encasquetado tan maravillosa lectura veraniega, defiende con un buen contraataque: escribe tú el capítulo 2 del trabajo, de forma mucho más densa, infumable y con mayor número de páginas. Cuando le obligues a tragarse un informe tan largo, no se le ocurrirá entregarte nada de tal calibre para el próximo verano