Después de un largo parón, retomamos el blog para contaros una gran noticia: ¡tenemos ilustraciones para La princesa!
Mientras trabajamos en el #proyectoprincesa, donde veréis publicados en papel los cuentos de La princesa, queremos adelantaros algunas de las ilustraciones que acompañarán al texto cuando el libro salga a la luz.
¡Esperamos que os gusten!
miércoles, 14 de mayo de 2014
domingo, 30 de marzo de 2014
La princesa XXXVIII: Tu vientre
El caminar se hace más y más seguro mientras crece la semilla del amor. Un hermoso día…
Te quiere tu madre, que pronto será la abuela.
domingo, 16 de marzo de 2014
La princesa XXXVII: Latidos
Las princesas son
princesas hasta que dejan de serlo. Entonces descubren que su reinado no ha
hecho más que empezar, que sus coronas no pesan, sus extravagancias no importan,
sus caprichos no le pertenecen y sus sueños comienzan a mirar mucho más allá.
Las princesas son princesas hasta que dejan de pensar en sí mismas.
He esperado el momento, mamá, para poder decírtelo, he querido asegurarme de hacerte llegar yo misma esta increíble noticia; pero veo que tus dotes de bruja viajan tan rápido y tan lejos que, intuyo, has vuelto a descubrirme. Pero ahora sí, puedo confirmarte que estoy embarazada.
He esperado el momento, mamá, para poder decírtelo, he querido asegurarme de hacerte llegar yo misma esta increíble noticia; pero veo que tus dotes de bruja viajan tan rápido y tan lejos que, intuyo, has vuelto a descubrirme. Pero ahora sí, puedo confirmarte que estoy embarazada.
Crece dentro de mí una niña, una pequeña cosita cuyo corazón late tan rápido que no consigue más que asustarme. Se cría en mi vientre una niña que, día a día, agranda mi piel, aumenta mi cuerpo y me invita a pensar que ya no soy una: somos dos. La princesa va a ser madre, aunque no termine de creerlo del todo.
Esto quiere decir, mamá, que vas a ser abuela.
domingo, 23 de febrero de 2014
La princesa XXXVI: El silencio de la Gran Manzana
¿Cómo Nueva York puede darte ese silencio? Esa paz que tienes, no es sólo fruto de tu estancia en la gran manzana, creo sentir en tus entrañas algo que me escondes, que esperas a dar un salto seguro, pero intuyo que hay algo más en tu corazón. Los rascacielos te han hecho mirar hacia arriba y desde esa altura has mirado dentro de ti y te encuentras tranquila y contenta. Pero hay algo vivo, que probablemente aún no lo sepas y tu madre, como en otras ocasiones, se anticipa a tu destino.
Un lugar donde crecer, una nueva vida que te va traer muchas satisfacciones, tu reinado comienza a ser tuyo y yo quedaré escondida para seguir sorprendiéndote.
Como aquellos globos suspendidos en
el cielo, quiero dejarte vivir, sin ataduras, sin el peso del reinado que dejas
y así poder tirar de los hilos siempre que lo desees, pero el aire es tuyo,
sólo te abrazaré cuando tú lo desees.
jueves, 6 de febrero de 2014
Literatura de SMS
Volverán las naranjas, una novela de Xisela López escrita a partir de mensajes de texto.
No importa tanto el qué si no el cómo, no sorprende el argumento sino la forma de contarlo. Esta publicista, famosa por sus conocidos eslóganes en los anuncios de televisión, acaba de publicar su primera novela escrita a base de mensajes de texto.
La frase, el mensaje, el ya, el ahora. Nos preguntamos si hay una nueva forma de hacer literatura en estos tiempos donde la velocidad en nuestra forma de vida cada vez nos hace más difícil dedicar largos ratos a leer. ¿Qué nuevos formatos surgirán a partir de ahora?
domingo, 2 de febrero de 2014
La princesa XXXV: Sin miedo a jugar
Descanso en una terraza de la gran ciudad,
saboreo un café riquísimo con olor a canela que me recuerda a las tardes de
frío que pasábamos en casa, frente a la lumbre, los días de Navidad. Me relajo
y pienso cuán lejos queda ahora mi vida, mis recuerdos, mi gente. Cierro los ojos
y evoco el olor a leña quemada, aromas a lavanda en tus armarios y rosas recién
cortadas en tus jarrones. Abro los oídos y escucho el silencio, el cantar de
algún grillo a lo lejos, pero sobre todo el silencio.
Por fin Nueva York me
deja tiempo para pararme a respirar.
Y afloran los recuerdos
de mi infancia, que con tanto mimo guardo entre las telas de mi niñez. Resurgen
los sabores, los sonidos, los olores que tan difícil se me hacen encontrar
aquí, y a los que intento, incansablemente, buscarles cara entre las caras de
la gente que pasea anónima, indiferente, por las aceras.
domingo, 26 de enero de 2014
Cuerpo 12
Cuerpo 12. Candara. Así fluye mi cabeza. Y aquí en este lugar, una de las cosas que me permiten es escribir y sumar. Sumo cada día los botes de cristal que mi madre cogió del arca. Los sumo, primero los que ella traía en sus manos, unas manos frías y huesudas, que pocas veces acariciaron. Esas manos con artrosis deformadas por la edad. Se le caen los botes y yo los cojo al aire.
Cuento. Sólo son cinco y muy grandes, hay que buscar más, le digo. Al momento ella acarrea otros cuatro. Al verle imagino tener nueve, sólo me quedan 3 para el cuerpo 12. Pero el tamaño de la letra es más grande que el número de botes, entonces recuerdo que dentro del frigorífico había más, aunque rellenos de mermelada y salsa de tomate. Son 7 los que ya se llenaron el día anterior. Con nueve botes puedo empezar la faena. Pienso también en los que tengo en mi casa, son 14, creo. De esta forma, tendría nueve vacíos, siete en un frigorífico y 14 en el otro. Veintiuno. Si consigo hacer los nueve que tengo vacíos, tendría 29. No es un número muy adecuado para tomar mermelada o salsa de tomate. Debería encontrar otro más y así sería múltiplo de tres, de 5, de 10 y de 15. Mientras, paseo por mi celda que tiene tres metros por 2,5 m. Si consigo pasear con mis pies juntos por la parte larga de la habitación tendría 30 pies, 10 por cada metro de la habitación y 25 pies por la parte más corta. De tal forma que tendría 55 pies.
Cuento. Sólo son cinco y muy grandes, hay que buscar más, le digo. Al momento ella acarrea otros cuatro. Al verle imagino tener nueve, sólo me quedan 3 para el cuerpo 12. Pero el tamaño de la letra es más grande que el número de botes, entonces recuerdo que dentro del frigorífico había más, aunque rellenos de mermelada y salsa de tomate. Son 7 los que ya se llenaron el día anterior. Con nueve botes puedo empezar la faena. Pienso también en los que tengo en mi casa, son 14, creo. De esta forma, tendría nueve vacíos, siete en un frigorífico y 14 en el otro. Veintiuno. Si consigo hacer los nueve que tengo vacíos, tendría 29. No es un número muy adecuado para tomar mermelada o salsa de tomate. Debería encontrar otro más y así sería múltiplo de tres, de 5, de 10 y de 15. Mientras, paseo por mi celda que tiene tres metros por 2,5 m. Si consigo pasear con mis pies juntos por la parte larga de la habitación tendría 30 pies, 10 por cada metro de la habitación y 25 pies por la parte más corta. De tal forma que tendría 55 pies.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





