martes, 17 de septiembre de 2013

La princesa XXVIII: Yo también quiero


Mañana tengo una cita y como tú, yo también quiero que se realice mi sueño, una fantasía teatral que me invade la cabeza, un cerebro aún lleno de quimeras, enrevesados laberintos sin salidas, con miedos e inseguridades, una idea que ronda, un despertar que me haga feliz. 


 Pero yo también tengo miedo y mis cucarachas han desaparecido y en su lugar aparecen confusas telarañas. Enmarañadas en mi pelo me reconfortan, porque es preferible esta música que el silencio insulso que a veces aparece.

lunes, 9 de septiembre de 2013

La princesa XXVII: La búsqueda



Las cucarachas han vuelto. Han vuelto desde hace tiempo, con la llegada del calor, y siguen atormentando mis sueños como lo hacían antes. Han vuelto dominantes, conquistadoras, rebeldes. Pero no he querido contártelo para no manchar de malos pensamientos las cartas tan dulces que ahora escribimos.

De nada sirven los recuerdos guardados en una caja para esquivar su presencia. De nada sirve la música porque, como en el cuento del flautista, se aferran a las notas y bailan al compás, dueñas y señoras de las habitaciones de mi casa. Las cucas han conquistado el castillo.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Palabras sobre maternidad

Este verano, en uno de sus viajes, mi madre me trajo un recuerdo, un precioso libro escrito en portugués, de tamaño diminuto y con una imagen de Klimt (mi pintor favorito) en la portada. Un libro que me recordaba de nuevo los lazos que nos atan a nuestra recurrente historia de La princesa: "Palavras sobre a Maternidade" de Helen Exley Giftbook.

Aquí os dejo algunas de las bellas palabras que recoge.


miércoles, 21 de agosto de 2013

La princesa XXVI: Madres y princesas

Reír y llorar al unísono como cuando leo tus escritos, ¡me emocionan tanto! Quisiera siempre guardar algún secreto, para que siempre te sorprenda, para que nunca te canses de mis bromas o fantasías, para que dudes si soy o no soy una madre al uso. 

Te llenaré de besos y caricias, todos aquellos abrazos que no te di por querer ser una madre de libro y así fue como en tantas ocasiones el tiempo me brindó una hija secretaria, que ordenaba mis cosas, me las clasificaba y hasta me las reprendía. Pero veo, princesa que tu también quieres salir de ese libro escrito en el que educan a los niños-libros. 

lunes, 5 de agosto de 2013

La princesa XXV: Un poquito de ti



La caja estaba descolorida, ¡y vaya si lo estaba! ¡Tantos años guardando mis juguetes! Totalmente desteñida, sí, pero escondía tantos recuerdos que su ruinoso estado apenas me importó. No pude contener las lágrimas al encontrar bajo las telas una pequeña parte de mí. 


No recordaba que las madres suelen tener esas estúpidas manías de guardarlo todo, hasta lo más innecesario, por los siglos de los siglos, hasta que sus pequeñas princesas se sueltan de su mano y alzan el vuelo lejos de casa. Incluso entonces, las madres siguen guardando los restos de infancia de sus niñas, como si se tratara de simples fotografías plasmadas en papel dispuestas a ser revividas. 


Tengo que reconocer que lo que no sabía es que mi madre, en este caso concreto, estaba siendo “una madre al uso”.